A partir del año 1990 hasta casi el 2000, me dediqué a la pintura ingenua o Naïf.
Era una forma de rescatar del olvido al mundo de mis abuelos. Ese mundo no debía desaparecer. Mi arte fue un tributo, un deseo de eternidad.
El Naïf me dio muchas gratificaciones, amistades, recompensas, pero en algún momento sentí que debía abandonarlo, ya que necesitaba abordar otros medios de expresión que estaban latentes dentro de mí.
Muchos no me perdonan haber tirado toda esta etapa por la borda, pero siempre me he mantenido fiel a mi necesidad interior: pinto sólo lo que siento.
Les mostraré una de las primeras pinturas de esa etapa, del año 1993, que ganó un premio en aquel entonces y fue editada como tarjeta postal a beneficio de hospitales públicos.

Como otro ejemplo, en este caso una pintura relacionada con la música, les presento :
"Orquesta de señoritas" (76cm x 60 cm, acrílico sobre tela, año 1998)
Hoy, en este momento difícil de mi país y de mi vida, las veo tan primitivas , cándidas y lejanas, que casi no me pertenecen.




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