La más cosmopolita, la más intensa, la menos “slow” de todas las ciudades del mundo…NYC es “regular coffee and cheesecake”, carteles luminosos, taxis amarillos, sonrisas expresivas, alcantarillas humeantes, telones que se abren, museos renovados, subtes hacia el infinito, noches azules de jazz…Aunque mires sin parpadear, los días nunca alcanzan para conocerla, a pesar de que tus pies se agoten de tanto caminar…Una vez que te enamoras de NY, estás perdido. Volver a ella será inevitable.
Aquí van mis “TOP TEN” de esta única ciudad:
1) Recorrer los pisos 4 y 5 del MOMA (Museum of Modern Art) En unas horas puedes alcanzar el éxtasis (y no es metáfora):Picasso, Monet, Chagall, Van Gogh, Pollock, Dalí, Frida, Ernst, Rousseau, Matisse, Cezanne, Duchamp, Warhol…y sigue la lista!!!! Tuve que sentarme para sobrellevar la emoción.
2) Visitar el Guggenheim: más que un museo, es una gran escultura blanca en espiral, que alberga obras de arte en su interior. Diseño absoluto en todo el edificio.
3) El ritmo vertiginoso de NY parece detenerse cuando entras a la Frick Collection: una casa señorial con una cuidada colección de obras clásicas e impresionistas. Todo allí es armonía, calma, placer estético. Es como volver a lo más bello del pasado.
4) Y si quieres transportarte en el tiempo y en el espacio, visita la NEUE Gallery: otra gran casa, pequeño museo de arte austríaco y alemán. Además de los fabulosos Klimt dorados, hay dos confiterías que te hacen sentir en Viena.
5) El Central Park es un enorme remanso verde dentro de la loca ciudad. Bosques, lagunas, senderos, ciclistas, patinadores, jóvenes, ancianos, niños, simpáticas ardillas…le dan vida al lugar. Y un sitio especial: “Strawberry fields”, una suerte de peregrinaje obligado para los defensores de la paz. Dejarle una flor a John Lennon se ha convertido en un ritual.
6) Otra zona recomendada, que recuerda a la época hippie y bohemia es el Greenwich Village…y bajando hasta el Soho, la ciudad se vuelve baja, ladrillos a la vista y escaleras de hierro…mientras late el jazz en los reductos nocturnos.
7) Cruzar el famoso puente de Brooklyn te hace disfrutar de una vista alucinante. Te sientes dentro de una película de Woody Allen.
8) La Fifth Ave y las grandes tiendas son un clásico neoyorkino…aunque debo admitir que a esta altura de mi vida el shopping ya me aburrió!!!! La verdadera tentación para mí son los shop de los museos: libros divinos, afiches, papel de carta, libretas, pañuelos…e infinidad de objetos con el sello de las obras de arte que acabamos de ver. Vale la pena echarles un vistazo, son ideales para llevar un regalo original!
9) NYC tiene miles de bares y restaurantes. Una noche romántica en alguno especial será inolvidable. Yo elegí el Tribeca Grill, el primer restaurante que abrió Robert de Niro hace ya veinte años. Los hay más snob, pero éste tiene para mí un carisma diferente, clima intimista, deliciosos platos y postres…y la curiosidad de ver cuadros del padre de de Niro colgando en las paredes. Me encantó!
10) No se puede visitar a NYC sin asistir a alguno de los teatros en Broadway. Los seguidores del blog que saben de mi espíritu soñador, no se sorprenderán al saber que mi obra elegida fue la legendaria Mary Poppins!, una historia que me fascinó desde pequeña. La versión teatral es maravillosa, mágica, fabulosa, juro que volví a ser una niña durante las 2 horas y 40’que dura el musical!
Por cualquiera de estas cosas (y muchas más que no enumero aquí) vale la pena visitar New York.