Para leer el post recomiendo avanzar el video de You Tube. No tienen que verlo, sólo dejarlo sonar de fondo, para que la música de Astor pueda teñir con su clima este espacio.
Hace pocos días compartí con ustedes mis pinturas ingenuas de los conventillos de Buenos Aires.
Ahora seguiremos recorriendo la ciudad nocturna, a través de algunas otras obras de la misma serie.
“Perdidos…en una noche de Buenos Aires”, es una pintura grande, realizada en el año 1996. En ella intenté contar pequeñas historias, contenidas en una gran escena principal, como sub-tramas dentro de una novela. En los distintos sectores de la obra, diversos personajes viven estas historias, solos o acompañados:
el hombre que hojea el diario para averiguar si ganó en su apuesta a los caballos;
el dúo de amigos, noctámbulos, tangueros, medio compadritos, que no se cansan de beber;
la otra señora mayor y solitaria, que bebe para olvidar sus penas;
los dos que cumplen ilusionados la primera cita romántica;
la orquesta inmersa en humo azul y partituras que vuelan;
las parejas de baile, sensuales…como la misma noche porteña que se esconde en tantos bares perdidos en la ciudad…aún hoy.
Cada cual puede imaginar nuevas historias a su gusto y serán tan válidas como las mías. La obra le pertenece a quien quiera reinventarla.
En estas pinturas, la morocha es una “mujer de la noche”, sola, cansada y bella, que recorre las calles empedradas, en un antiguo barrio de la ciudad, podría ser San Telmo.
He pintado dos versiones de esta obra. La original fue vendida a un fotógrafo hace tiempo; se enamoró de la imagen enseguida.
La segunda, me la encargaron al ver la foto de la primera y nunca vinieron a buscarla. Quedó envuelta entre cartones en algún estante de mi taller.
Desde esta ventana virtual que es mi blog, estas mujeres hoy salen nuevamente a la calle, para exhibir su encantadora figura y sus ojos tristes.












