
“La creatividad es un estado del ser y de la conciencia muy paradójico. Su acción a través de la inactividad es lo que Lao Tzu denomina wei-wu-wei : es permitir que suceda a través de tí. No es hacer, es permitir. Es convertirte en un bambú hueco, en un conducto para que la totalidad pueda fluir, en un vehículo. Y entonces…oculto detrás del hombre está Dios. Permitir que Dios suceda es creatividad. Es un estado religioso. Cuando viene a través de ti, tiene una belleza suprema, trae algo de lo desconocido. La cualidad básica es estar en armonía con la naturaleza, sintonizado con la vida, con el universo.” (“Creatividad. Liberando las fuerzas internas”, Osho)
La persona creativa no necesita muchos elementos ni materiales para realizar su obra, los encuentra a cada paso.
La artista plástica argentina Liliana Lucki vive cerca del mar y de una costa donde abundan las piedras. Están en su entorno habitual. Como se trata de un ser muy creativo, su arte sale de la tela, del papel y pasa a ser parte de su vida entera. Porqué no iba a llegar hasta las piedras? Liliana ha continuado el legado de tiempos prehistóricos, de las primeras expresiones espirituales primitivas.
Qué idea maravillosa la de ponerle rostros a las piedras! Es decir: encontrar una piedra, no modificar su forma natural y “descubrir” su propio rostro. Desenmascarar a una piedra, algo mágico. Si las sabemos contemplar, las piedras ya traen una cara más larga y triste, más redonda y alegre, más angulosa, más pensativa…Ella las denomina: PIEDRAS, LOS ROSTROS SEGÚN EL CAPRICHO DE LA NATURALEZA.
Incluso hay piedras con forma de corazón…y comenta que las encuentra justo cuando las necesita!
Las piedras encierran misterio y tiempo. Liliana las ha abordado con su natural creatividad y yo lo celebro.
La persona creativa no necesita muchos elementos ni materiales para realizar su obra, los encuentra a cada paso.
La artista plástica argentina Liliana Lucki vive cerca del mar y de una costa donde abundan las piedras. Están en su entorno habitual. Como se trata de un ser muy creativo, su arte sale de la tela, del papel y pasa a ser parte de su vida entera. Porqué no iba a llegar hasta las piedras? Liliana ha continuado el legado de tiempos prehistóricos, de las primeras expresiones espirituales primitivas.
Qué idea maravillosa la de ponerle rostros a las piedras! Es decir: encontrar una piedra, no modificar su forma natural y “descubrir” su propio rostro. Desenmascarar a una piedra, algo mágico. Si las sabemos contemplar, las piedras ya traen una cara más larga y triste, más redonda y alegre, más angulosa, más pensativa…Ella las denomina: PIEDRAS, LOS ROSTROS SEGÚN EL CAPRICHO DE LA NATURALEZA.
Incluso hay piedras con forma de corazón…y comenta que las encuentra justo cuando las necesita!
Las piedras encierran misterio y tiempo. Liliana las ha abordado con su natural creatividad y yo lo celebro.


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