Enrique Santos Discépolo, uno de sus máximos poetas, definió al tango como “un pensamiento triste que se baila”. Y así es el Tango: nostálgico, melancólico, sensual, indescifrable. Su sonido típico son los acordes del bandoneón y lleva en su alma los colores del Río de la Plata: azules, tierras, gris plomo. Buenos Aires ha sido cuna de numerosos músicos, poetas y orquestas de Tango.
"Gardel fans Club", Graciela Bello, acrílico y collage, 1996. Carlos Gardel fue el cantante de Tangos más popular en los años 20’ y 30’.
Se convirtió en un mito, ya que además del éxito mundial obtenido en su vida, falleció joven en un accidente aéreo en Medellín (Colombia).
En homenaje a nuestro primer ídolo tanguero, el adorado Carlitos Gardel, realicé una serie de pinturas inspirada en la devoción que le profesaron sus admiradoras: yo las denominé “El Gardel Fans Club”. Las imaginé como unas coquetas y soñadoras muchachas, algo ingenuas, que se reunían a escuchar los tangos de Gardel, entre suspiros. Juntaban sus fotos, sus discos, bailaban tangos, una conseguía un autógrafo, otra tocaba el bandoneón…Se cuenta que, al morir Gardel, algunas de ellas, desconsoladas, se suicidaron por amor. Este ha sido mi homenaje para él y para ellas, que forjaron la identidad de nuestra música popular, convertida ahora en definitivo patrimonio inmaterial de la humanidad.










