En la inolvidable novela “Rayuela”, nuestro querido Julio Cortázar pone en boca de los personajes una comparación entre ellos mismos y famosas obras de arte, intentando encontrar una similitud de espíritus. Para quien no ha leído esta bella historia, la pareja protagonista la componen Horacio Oliveira ( un escritor argentino que vive en la bohemia parisina, un tipo inteligente, ácido, irónico, agudo, adorable y detestable al mismo tiempo). Nunca pude separar su personaje del mismo Cortázar. La mujer es Lucía, alias “La Maga” y como su apodo lo indica, ella es quien ilumina el libro con su alma cándida y sensible.
“…La Maga que era la torpeza y la confusión, pero también helechos con la firma de la arena Klee, el circo Miró, los espejos de ceniza Vieira da Silva, un mundo donde te movías como un caballo de ajedrez que se moviera como una torre que se moviera como un alfil.” ( Así la describe Oliveira, aludiendo a la ambigüedad de ese mágico mundo-maga)
Transcribo algunos diálogos para encuadrar el tema:
-"…Vos pensás demasiado antes de hacer nada-dijo La Maga.
- Parto del principio de que la reflexión debe preceder a la acción, bobalina.
- Partís del principio- dijo ella- Qué complicado. Vos sos un testigo, sos el que va al museo y mira los cuadros. Quiero decir que los cuadros están ahí y vos en el museo, cerca y lejos al mismo tiempo. Yo soy un cuadro… Etienne es un cuadro, esta pieza es un cuadro. Vos creés que estás en esta pieza pero no estás. Vos estás mirando la pieza, no estás en la pieza."
-"…Si, vos sos más bien un Mondrian y yo un Vieira da Silva.
- Ah – dijo Oliveira – así que yo soy un Mondrian.
- Si, Horacio.
- Querés decir un espíritu lleno de rigor.
- Yo digo un Mondrian.
- ¿Y no se te ha ocurrido sospechar que detrás de ese Mondrian puede empezar una realidad Vieira da Silva?
- Oh, sí – dijo la Maga – pero vos hasta ahora no te has salido de la realidad Mondrian. Tenés miedo, querés estar seguro. No se de qué… sos como un médico, no como un poeta.
- Dejemos a los poetas – dijo Oliveira – y no lo hagas quedar mal a Mondrian con la comparación.
- Mondrian es una maravilla, pero sin aire. Yo me ahogo un poco ahí adentro…"
Piet Mondrian: (Holanda, 1872, New York, 1944) Pintor ultra vanguardista en su época. Evolucionó desde el naturalismo y el simbolismo hasta la abstracción, de la cual es gran representante, junto a Kandinsky y Malevich. Trabaja sólo con los colores primarios: rojo, amarillo y azul, más blanco de fondo y negro para delimitar planos. Repudia las texturas, las líneas curvas, indagó Lo Absoluto. Buscó un Arte puro, despojado de lo particular y la realidad fenoménica.


(Pinturas de Piet Mondrian)
Helena Vieira da Silva: (Lisboa 1908- París, 1992) Pintora y escultora, vivió, estudió y expuso en París en los años 30’, llegó a gozar de gran reconocimiento internacional. Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, viajó a Rio de Janeiro y se relacionó con los artistas brasileños de vanguardia. En los 40’ su pintura entró en un diálogo entre la abstracción y la figuración. Desarrolla series temáticas: bibliotecas, puentes, talleres, andamiajes, estaciones, en las que se inclina hacía el estudio del espacio. Ya en los 50’sus obras se leen como abstractas a simple vista, pero tras una mirada profunda, podemos ver ciudades desde arriba, personajes deambulando en sus laberintos o mimetizados en los espejitos de ceniza a los que se refirió Cortázar en su Rayuela.

(Helena Vieria da Silva,"Ajedrez")
(Helena Vieria da Siva, El paseante invisible, 1951)
(Helena Viera da Silva, El desastre o la guerra, 1942)Observando las pinturas anteriores, notaremos los matices existentes, aún dentro de la denominada “Pintura abstracta”. Hay un abismo entre un Mondrian y un Vieira da Silva. Lo mismo sucede con los personajes de la novela que hoy hemos recordado.
Al releer estos párrafos en mi libro ya gastado y subrayado tantas veces, me pregunté a mí misma, quién sería yo. No soy ninguno de estos cuadros.
Creo que quisiera ser un Chagall: un hombre/mujer, alado, libre, poético,
ingrávido. Me gustaría ser, pero no lo soy. ¡Ojo! Tampoco soy un Mondrian, creo que cualquiera que sigue este blog no necesita esta aclaración. Creo que podría ser una mujer de Modigliani, tal vez porque tengo cuello y dedos muy largos y llevo oculto el halo de la melancólica belleza de la vida . Sin embargo, pregunté a mi hijo y él me considera un personaje de Picasso. Tal vez tenga razón, me conoce bien.
Cuántas diferencias hay entre los que nos gustaría ser, lo que somos y cómo nos ven los demás...!!!
¿Alguno se anima a enfrentar el reto?
¿Quién sos: un sueño inmaculado y casi perfecto de Magritte, un sueño delirante de Dalí, un desesperado grito de Munch, un ser calmo como una pintura clásica, hipersensible como un Van Gogh, amante de la vida como un Frida Kahlo, iluminado como un impresionista…? Hay tantas opciones como pinturas colgadas en los museos y como corazones latiendo alrededor…
¿Quién sos…o quién te gustaría ser?
Pintura de Marc Chagall.
Pintura de Amedeo Modigliani.