No hubo tiempo para reponernos de la tragedia en Japón, que sigue en carne viva, cuando en una horrible pantalla de TV leí: "Comenzó la guerra". No daba crédito a mis ojos. Me sentí (como otras amigas blogueras): desilusionada, desbordada, congelada, atónita, desconcertada, superada por la realidad.
Por eso, retomaré mis recuerdos de vacaciones, que aún no pude compartir desde aquí, mis fotos, mis dibujos ingenuos...Tal vez en nuestras pequeñas vidas recuperemos la esperanza: les presento una ciudad muy calma, sinónimo de sencillez, totalmente alejada de los locos del poder...
Por eso, retomaré mis recuerdos de vacaciones, que aún no pude compartir desde aquí, mis fotos, mis dibujos ingenuos...Tal vez en nuestras pequeñas vidas recuperemos la esperanza: les presento una ciudad muy calma, sinónimo de sencillez, totalmente alejada de los locos del poder...
Colonia es una “slow” city que preserva historia y romanticismo. Allí estuve en dos ocasiones este verano. Mi experiencia podría resumirse así:
...Dejar de correr, cruzar el ancho río y llegar a un lugar de casas bajas, detenidas en la época de los colonizadores…Tomar una pausa necesaria, descubrir historias ocultas en cada rincón…Pasear por la “Calle de los suspiros” (qué nombre tan bonito!), suspirando… Dormir una siesta mientras llueve, mirar el cielo tan abierto, espiar antiguos patios, visitar la feria de artesanos y acariciar los bellos tejidos de manos uruguayas…
Cuando empieza a oscurecer, seguir recorriendo angostas calles empedradas, iluminadas por faroles amarillos, mientras suena la música en algunos bares de puertas abiertas y mesitas en las veredas…
Llegar al puerto frente al río inmóvil una noche de verano y mirar el reflejo de la luna por largo rato…
...Dejar de correr, cruzar el ancho río y llegar a un lugar de casas bajas, detenidas en la época de los colonizadores…Tomar una pausa necesaria, descubrir historias ocultas en cada rincón…Pasear por la “Calle de los suspiros” (qué nombre tan bonito!), suspirando… Dormir una siesta mientras llueve, mirar el cielo tan abierto, espiar antiguos patios, visitar la feria de artesanos y acariciar los bellos tejidos de manos uruguayas…
Cuando empieza a oscurecer, seguir recorriendo angostas calles empedradas, iluminadas por faroles amarillos, mientras suena la música en algunos bares de puertas abiertas y mesitas en las veredas…
Llegar al puerto frente al río inmóvil una noche de verano y mirar el reflejo de la luna por largo rato…

Demasiado color ciega los ojos,
Demasiado ruido ensordece el oído,
Demasiado condimento agota el paladar,
Demasiado deseo entristece el corazón.
La persona Tao busca la sabiduría interior,
Elude el exceso, afirma la verdad.
Lao Tse.
(Tao Te Ching)

Graciela Bello, "Atardecer en Colonia".
(acuarela y rotring sobre papel, 20 cm x 30cm, año 2011)
(se puede ampliar la imagen)









